viernes, 23 de julio de 2010

EL HOMBRE PREISTORICO

ESTUDIO DE LA HUMANIDAD








De todo lo que somos, me quedo con el puñado de hiervabuena que se le echa al mojito para que te sepa estupendamente. Me enamoro del olor de las cosas nuevas, de las tormentas eléctricas y de la suave calma de tu mar alborotada.



Me escondo tras la cortina de la soledad en busca de una palabra, una mano, un gesto que me devuelva a mi lugar entre los mortales. Mientras tanto, abrazo osos de peluche, aviones de papel y carátulas de antiguos vinilos que creía perdidos.



Este mundo hecho de elementos desagradables y óptimos se desangra. Yo con él. Como una nube radioactiva, me desplazo en busca de una nueva forma de decir adiós. Embadurnado por la sutil sugerencia de amar sin pedir nada a cambio, escucho el latido de tu corazón entre los demás latidos. Te veo y no me lo creo. Igual porque soy un descreído, un par de garras andrajosas que tapan el sol con su inesperada belleza. Deshinflo las maquetas de trenes y los juguetes rotos de los niños crecidos y convertidos en lo que nunca sospecharon.



Me elevo sin pretenderlo sobre mis propias ilusiones, ilusiones que desempeñan el decisivo papel de mantenerme en pie un día más. Me siento cercano y lejano, soy la silueta del barco que se va, la última carta,el susurro seco de mi voz nocturna, un T.S. Elliot de pacotilla me hace un plan de pensiones, Lorca pone su mejor obra: su propia vida. Me escondo entre las letras, los puntos, las comas… Las llamas que salen de los mecheros… una tarde tranquila en el asilo. No quiero que nadie me de la razón, tengo mis razones y eso es más que suficiente.



Los colores, las razas, los países, … patino sobre todo por alejarme un poco más de aquello que me obligan a pensar acerca de lo que desconozco. Prefiero ser un loco skater a punto de ser atropellado por un autobús imaginario que tener que fingir. Si no lo hago por un euro, tampoco lo haría por un millón. No sé si es el camino acertado; creo que no porque está bastante enfangado. Me da igual, a nadie le sienta mal un baño de barro.

viernes, 26 de marzo de 2010